Yacían, sedientas y sin esperanza alguna, bajo el sol abrasador del mediodía. Eran varias mallas metálicas con evidentes señales de maltrato. Lo mínimo que podía hacer era ayudarlas a escapar.
Yacían, sedientas y sin esperanza alguna, bajo el sol abrasador del mediodía. Eran varias mallas metálicas con evidentes señales de maltrato. Lo mínimo que podía hacer era ayudarlas a escapar.