Tres cajas de plástico desechadas sirvieron esta vez para hacer banquitos. Y, de paso, también para crear un espacio verde (literalmente), cosa que siempre es bienvenida en un patio urbano donde el césped no es una posibilidad.
Tres cajas de plástico desechadas sirvieron esta vez para hacer banquitos. Y, de paso, también para crear un espacio verde (literalmente), cosa que siempre es bienvenida en un patio urbano donde el césped no es una posibilidad.