Objeto decorativo multiuso

Con el tiempo me fui dando cuenta de que muchos de los tesoros más valiosos me esperaban al lado del contenedor de residuos (y no adentro, digamos). Este caso es uno de los ejemplos más representativos.

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Crédito: Preciosa Basurita

Aquel día encontré esto que aparentemente había sido una caja de herramientas (y que antes podría haber sido un organizador para torre informática). Se veía sucia y todavía con vestigios de los materiales que alguna vez había albergado: clavos, alfileres, tornillos. No lo pensé dos veces y me la llevé.

Una vez más, lo primero fue limpiarla bien, lo que en este caso llevó algún tiempito porque había que ocuparse también del hueco interior, que luego cubrí y sellé con la tapa plástica de una libreta en desuso.

Coloqué la caja de modo tal que las subdivisiones que originalmente miraban hacia arriba quedaran de costado y pudieran funcionar como miniestantes. Ahora sí.

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Crédito: Preciosa Basurita

Una cajita de plástico transparente que antes había sido de bombones cobró nueva vida cuando la llené con las tapas rojas de botellas que en su momento había ido guardando. La coloqué en el estante inferior derecho y la adherí al piso del mismo para que no se volara con el primer viento.

En el estante superior ubiqué una latita de gaseosa cuya abertura también sellé con cinta adhesiva y que, de igual modo, fijé a la base. Luego, distribuí verticalmente en el estante izquierdo tres botellas de té que también se salvaron del contenedor de basura para sumarse a este nuevo objeto, que además de aportar valor decorativo pasó a ser mesita o banquito según se necesitara.

El toque final fue una maceta en desuso que situé encima, y en la que vertí hojas secas encontradas en la calle.

En síntesis, este proyecto fue enteramente realizado a partir de residuos y muestra cómo cada objeto desechado se merece una segunda oportunidad. Y una tercera. Y una cuarta. Y así sucesivamente. ¿Ya comenté que me encanta la filosofía del suprarreciclaje?