Tenía un patio con potencial, pero totalmente vacío. Un buen día, un vecino abandonó en la vereda un sofá deteriorado. No pasó mucho rato hasta que lo encontré. Decidí dejar la pesada estructura y me llevé varios almohadones.

El primer paso fue ventilarlos bien al sol, para paliar eventuales humedades y malos olores. Como atestigua la foto, estaban muy manchados y, claramente, no se podrían usar en ese estado.
El segundo paso fue envolverlos en bolsas de basura, ya que el nylon los protegería cuando lloviera (recordemos que se trataba de un proyecto de diseño para exteriores).

El tercero fue colocarlos de modo tal que formaran un sofá. Fue entonces que empezó a notarse el cambio y supe que iba bien. Estaba asistiendo a la metamorfosis de aquellos almohadones que un vecino consideraba basura. ¡No sabía lo que se estaba perdiendo!
Luego los cubrí con hermosas telas de cortinas que una fábrica había descartado por pertenecer a catálogos ya viejos.

Aproveché la irregularidad de sus formas y tamaños (comprensible por tratarse de fragmentos pertenecientes a catálogos y no de cortinas enteras) para combinar colores y texturas. Me cuesta entender que para alguien estos materiales sean simplemente residuos; apenas vi estas telas supe que las usaría en varios proyectos.
En este punto no faltará quien se esté preguntando: ¿por qué no cose la funda superior, por lo menos? Tengo dos posibles respuestas. La primera, aunque me sonroje al escribirlo, es que soy muy mala en materia de costura, por lo que siempre busco soluciones alternativas. La segunda es que en este caso realmente no era necesario coser las telas para lograr el efecto deseado.

Como parte del mismo proyecto, utilicé una caja de plástico que encontré junto al contenedor de basura (en realidad encontré varias, las demás las podrán apreciar en otro post) para armar la mesa ratona que estaba faltando. Como siempre, el primer paso fue limpiarla bien. Luego coloqué encima una preciosa bandeja de madera de la que un amigo pensaba deshacerse.
El resultado final: una belleza de rincón, para disfrutar del patio a pleno. ¿Alguien quiere un café?